‘X-Men: Days of Future Past’ (2014)

“A person often meets his destiny on the road he took to avoid it.”
Jean de La Fontaine

“Prepare for the unknown by studying how others in the past have coped with the unforeseeable and the unpredictable.”
George S. Patton

[Reading a letter he has just written]
“Dear Dr. Brown. On the night that I go back in time, you will be shot by terrorists. Please take whatever precautions are necessary to prevent this terrible disaster. Your friend, Marty.”
[Writes the words “Do not open until 1985” on the envelope]
Marty McFly, ‘Back to the Future’ (1985)

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No quiero convertir este post en uno que abarque todas y cada una de las películas de superhéroes que sirven cómo antecedentes (directos e indirectos) para explicar la actual «fiebre» de Hollywood por filmar películas basadas en personajes de cómics, llamaremos a este fenómeno «Era Heroica», de la cual podré afirmar se encuentra en el momento más alto de la campana y conforme los conglomerados fílmicos vayan reciclando los temas y conceptos provenientes del mundo de los cómics para generar nuevas películas, estos acabarán por reducir la masa crítica de la fórmula de la «Era Heroica», cuya su vigencia empezará a mostrar signos naturales de desgaste en no más de 5 años. Tenemos que recordar que fue con ‘X-Men’ (2000) que Bryan Singer da inicio a esta «fórmula» que todo mundo ha querido copiar, en la cual no todos los intentos han sido sobresalientes en lo artístico y/o en la taquilla.

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Con ‘X-Men: Days of Future Past’, la cual está medianamente basada en una historia publicada por Marvel Comics en 1981 y escrita por John Byrne y Chris Claremont, Bryan Singer retoma a los personajes de los X-Men para hacer un soft reboot de la franquicia y poner orden en la misma después de las desastrosas ‘X-Men: The Last Stand’ (2006) y ‘X-Men Origins: Wolverine’ (2009). Singer demuestra sus habilidades para contar historias a través de un conjunto de actores balanceado y contenido, en el cual cada personaje realiza su función en el lugar y momento perfectos, virtud de Singer que se extrañaba desde su magistral ‘The Usual Suspects’ (1995).

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Empecemos a desmenuzar a ‘X-Men: Days of the Future Past’ por el elenco, Sir Patrick Stewart y James McAvoy interpretan a Charles Xavier/Professor X, Sir Ian McKellen y Michael Fassbender son Erik Lehnsherr/Magneto, Jennifer Lawrence cómo Raven Darkhölme/Mystique, Nicholas Hoult y Kelsey Grammer interpretan a Hank McCoy/Beast, Hugh Jackman es Logan/Wolverine, Ellen Page cómo Kitty Pryde/Shadowcat, Peter Dinklage es Bolivar Trask, Shawn Ashmore cómo Bobby Drake/Iceman, Halle Berry es Ororo Munroe/Storm, Josh Helman cómo el Mayor William Stryker y Evan Peters cómo Peter Maximoff/Quicksilver, por sólo mencionar a los principales. El ensamble actoral está equilibrado cómo una partitura en la cual cada nota está en el lugar correcto del pentagrama, y es tocada en el momento justo por el instrumento adecuado.

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Para hacer el trabajo de Cinefotografía, Bryan Singer se acompaña de su casi inseparable Newton Thomas Sigel, el mismo genio que nos regaló los encuadres en ‘Drive’ (2011) de Nicolas Winding Refn. Simon Kinberg es el encargado del Guión, quien también escribió ‘Mr. & Mrs. Smith’ (2005), y que con ‘X-Men: Days of Future Past’ nos demuestra que es poseedor de un gran talento para contar historias. La Edición y Música estuvieron a cargo de John Ottman, otro incondicional de Singer; y para ahondar en el trabajo de Ottman, en esta ocasión nuestro amigo @juanhellou nos regala su opinión al respecto:

Ottman es el nuevo Williams.

Cuando intentamos explorar y definir el vasto mundo de los scores de películas existen dos formas de distinguir al acompañamiento musical que se ha vuelto una artilugio trascendental a la hora de contar (y disfrutar) una historia: Aquel que complementa lo visto en pantalla y  el que lo rememora.

Una banda sonora disfrutable es aquella que tiene vida propia: se conduce sola brindando una experiencia distinta a la que ofrece cuando se proyecta en combinación con imágenes – sin opacar lo que éstas intenten transmitir-, convirtiendo melodías en emociones: Morricone, Giacchino, Rozsa, Herrmann, Barry, Desplat, Rota, Zimmer, son nombres que comparten esa semántica evocando sentimientos y que vinculamos inmediatamente con una tonada, una nota, una película.

La lista es larga pero, tal cual hiciera Spielberg con Williams o Tarantino con Morricone (aunque este último refiera disgusto ante el uso de sus piezas musicales), Singer encontró en John Ottman la pieza restante para armar ‘X-Men: Days of Future Past’ en una relación que, como ciertos tónicos, es mejor conforme pasa el tiempo. La dupla de Ottman/Singer viene desde ‘Public Access’ y ‘The Usual Suspects’ habiendo ya trastocado juntos el universo de superhéroes no sólo en una, sino en dos ocasiones, con ‘Superman Returns’ y previamente con otra película en la saga del equipo mutante más famoso de Marvel –superior quizá, a la última película en la saga de X-Men-, convirtiéndolos en musos mutuos al mero estilo de Tim Burton y Danny Elfman.

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Es precisamente en ‘Superman Returns’ (para quienes hayan ya tenido la oportunidad de explorar el expanded score de la cinta publicado por La La Land Records), donde se confirman las fallas del proyecto cinematográfico que, más que reinvindicar y reimaginar al hijo de Krypton, sirve como parodia de lo expuesto ya por Richard Donner 28 años antes: “¿Saben qué? El Superman que ya conocen desde hace mucho es el mejor, pero déjennos confirmarlo con caras frescas que pasarán al olvido y mucho, mucho CGI”. Sin embargo no todo es malo, pues funciona al mostrar el culmen de la escuela musical de Ottman: el thriling, la melancolía, el heroísmo campbelliano y la proclividad al misterio y el drama que surge de las puestas teatrales dramáticas de antaño: creando siempre una atmósfera de coacción con la visión de Singer.

Enfocándonos en su última entrega, Ottman maneja diferentes temáticas dentro de un mismo círculo ambiental: Rivalidades y conflictos –no sólo entre los personajes sino consigo mismos- que se muestran en ‘Join Me’ y ‘Hope’ para relatar el triángulo sentimental entre los jóvenes Xavier, Erik y Raven. ‘Do What You Were Made Of’ resume los ideales de Magneto al referir las capacidades hacen destacar a los mutantes de los humanos mientras ‘Time’s Up’, ‘The Attack Begins’, ‘Saigon’ forjan la tensión y premisa del filme que recae en Logan, culminando con ‘The First Time I Ever Saw Your Face’ de Roberta Flack, frase que bien Wolverine podría decir *spoilers* a Jean al verla de nuevo de regreso en un nuevo futuro. *spoilers*

Mención aparte para la delicia de tema que es ‘Time In A Bottle’ de Jim Croce que junto a la secuencia de Quicksilver y su tema (‘Springing Eric’) pasarán, según al gusto de un servidor, a la historia de secuencias de cine del «nuevo milenio» para recordar siempre, y que me hacen pensar que quizá, dados mis particulares gustos musicales, nací en la década equivocada.

¿Alguien sabe dónde puedo encontrar a Kitty Pryde?

Entonces, si el tema no es nuevo y mucho menos la trama, ¿qué hace tan atractiva a ‘X-Men: Days of Future Past’? La respuesta radica en que es una historia que explora la naturaleza de las relaciones humanas, la manera en la cual las interacciones con otras personas van forjando nuestro temple y carácter, amistades que se van y otras que se quedan, de alianzas y traiciones que se van modificando conforme pasa el tiempo. Y es precisamente la noción del tiempo la que nos permite darle su valor justo a cada persona en el momento adecuado, y que las decisiones que tomamos afectan directa y/o indirectamente a nuestro entorno, evolucionando ya sea para bien o para mal, aunque dichas concepciones del «bien» y el «mal» sólo sean construcciones de apreciación subjetivas.

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Aunque quedan en el tintero varias inconsistencias en la continuidad del universo cinematográfico de los X-Men, son más los puntos de intersección que refuerzan temas y/o situaciones a lo largo de varias películas, recordemos que los superhéroes no envejecen al mismo ritmo que los humanos comunes y corrientes, así que podemos pasar por alto dichas discrepancias y disfrutar de una gran experiencia de entretenimiento con ‘X-Men: Days of Future Past’: viaje en el tiempo, grandes batallas, lucha de conciencias, efectos alucinantes, momentos inolvidables; todo esto en una gran viaje cinematográfico que empezó en el año 2000 y que a lo largo de 14 años nos ha llevado a identificarnos con personajes e historias universales.

Recuerden que nuestro futuro se va forjando con todas y cada una de las decisiones que tomamos día con día:

Charles Xavier: The past: a new and uncertain world. A world of endless possibilities and infinite outcomes. Countless choices define our fate: each choice, each moment, a moment in the ripple of time. Enough ripple, and you change the tide… for the future is never truly set.

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@filmc3ption

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‘Prometheus’ (2012)

“Thus I rediscovered what writers have always known (and have
told us again and again): books always speak of other books,
and every story tells a story that has already been told.”
Umberto Eco.

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No perderé el tiempo en analizar la prolífica carrera de Ridley Scott, al igual que no me adentraré en el universo extendido creado a partir de ‘Alien’ (1979) y las interconexiones que a través de más de 30 años de existencia, han generado todo un fenómeno de culto el cual se ha enquistado cómo elemento resiliente dentro de la cultura pop. Considerada un parteaguas dentro del género de ciencia ficción, ‘Alien’ nos presenta al xenomorfo, el cual constituye la forma más pura del terror ya que atenta contra nuestra integridad tanto física cómo psicológica. Es a través de las entidades biológicas que participan en el ciclo de reproducción del xenomorfo, que aprendemos que no estamos seguros y tanto hombres cómo mujeres podemos ser violados por una criatura (que es la vez vagina y pene) llamada “facehugger”, para al poco tiempo dar a luz al producto de la fecundación entre el ser humano y el xenomorfo, es así que un “chestburster” emergerá rompiendo nuestra caja torácica, desgarrando hueso, carne y piel, para luego convertirse en un monstruo de apariencia fálica que a su vez podrá destrozar cualquier cráneo con su probóscide repleta de dientes afilados. Al tener ácido por sangre el xenomorfo se convierte en la máquina asesina perfecta, implacable y sedienta de sangre, la cual se esconderá bajo el resguardo de las sombras para acechar a su siguiente presa y así hasta exterminar todo a quien encuentre a su paso.

Esta es la premisa básica, el ingrediente primigenio de una franquicia que ha sobrevivido el tiempo, sus historias han traspasado el cine y han encontrado un terreno fértil en el mundo del cómic y los videojuegos, nichos en donde ha evolucionado y se ha amalgamado con otros personajes cuyos relatos han sido ubicados en distintas eras y momentos específicos de la historia humana. H.R. Giger ha de ser el padre más afortunado al ver que su concepto visual ha traspasado fronteras y ha logrado sobrevivir al constante bombardeo de la máquina de entretenimiento, la cual busca imponer modas e insertar viejos héroes y adaptarlos a tiempos más modernos, no siempre con éxito.

newpicofdavid8Este es el caso de ‘Prometheus’ (2012), una película que generó muchas expectativas, primeramente por ser el retorno de Ridley Scott al género de ciencia ficción, el cual abandonó en 1982 con la no menos magistral ‘Blade Runner’ y en segundo término, por ser la piedra filosofal que vendría a explicarnos el origen desconocido del xenomorfo, razones mismas que deberían de ser motivo suficiente para otorgarle a ‘Prometheus’ en su carácter de precuela, un nivel de euforia y anticipación por parte de los fans de culto de la saga, pocas veces alcanzado por otro tipo de franquicias al puro estilo de ‘Star Wars’.

Los aciertos de ‘Prometheus’ son pocos, mismos que se pueden clasificar exclusivamente en la fotografía, la cual es soberbia. No hay luz o sombra que se encuentren fuera de lugar, los ángulos de las tomas son insuperables, Ridley Scott es un maestro componiendo visualmente las escenas y se toma el tiempo necesario para montar el equipo y obtener las tomas que ha planificado en su mente. Esto es innegable, hay que recordarlo por su capacidad visual en ‘1492: Conquest of Paradise’ (1992), ‘Kingdom of Heaven’ (2005) y por ‘The Duelists’ (1977), en la cual su trabajo a nivel fotográfico es exquisito, rayando en lo sublime. ‘Prometheus’ no es la excepción en este rubro, pero no alcanza los niveles de ‘Alien’, su preocupación por capturar correctamente la luz y entregar un producto de calidad en 3D, lo distrae por momentos y pierde de vista la composición de las tomas en si; lo calidad de lo que entrega en tomas abiertas y de medio plano, se pierde cuando llega el momento de cerrar la cámara.

review_prometheus-e1338953180624Retomando lo anterior, otro aspecto en donde considero que no hubo un acuerdo inteligente entre Ridley Scott y sus colaboradores de los departamentos creativos, fue con el look general de la película, se ve demasiado moderna ya que no logró empatar adecuadamente el aspecto de todos los elementos del “mise en scène” que caracterizaron a ‘Alien’, en ‘Prometheus’ recurren a colores contrastantes muy vivos, todo se aprecia cómo algo posterior a ‘Alien’ en términos de tecnología de todo lo que aparece en pantalla, por ejemplo, las computadoras y los trajes espaciales que resaltan demasiado esa brecha visual entre ambos filmes. En donde se lucieron el diseño de arte y por ende el diseño de producción, fue en la recreación de la sala de control y la silla del “space jockey”, así cómo al respetar el diseño original de la nave alienígena que luego encontraríamos en el planetoide LV-426 en un momento más avanzado de la historia con ‘Alien’.

Scott nunca nos enseña a un xenomorfo clásico, las criaturas que vienen a ser los antecesores a nivel biológico del huevo, el “facehugger”, el “chestburster” y el xenomorfo adulto en sí, son un intento patético por diluir los diseños originales de Giger y mostrarlos cómo etapas de experimentación, antes de alcanzar el nivel de perfección al cual estamos acostumbrados desde ‘Alien’; son versiones primigenias de laboratorio que no hacen más que caricaturizar a la criatura y arrebatarle la simplicidad con la cual fue creada para aterrorizar a la raza humana. La forma debe justificar a la función, no viceversa.

Un punto débil más lo constituye el “score” de la película, ya que no ofrece un tema central identificable lo suficientemente bueno cómo para ser recordado y sobre el cual se vayan entretejiendo y conjugando las diferentes variaciones que deben acompañar a la película, mismos que deben de ser detonados en perfecta sincronía con lo que acontece en la pantalla; ‘Prometheus’ falla en no proporcionar este elemento clave, mismo que debe de dar vida y enriquecer al filme, al no empalmar el aspecto sonoro con el ritmo visual de la edición y complementarse debidamente entre ambos. Al parecer la versión del director va a contener material adicional que fue removido del corte para cine, así que esperemos que las escenas faltantes nos proporcionen una transición menos agresiva y más fluida en términos de su contribución al desarrollo de la historia.

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Los actores están desaprovechados gracias a un guión que intenta explicar demasiado a través del diálogo entre los personajes, el cual se vuelve tedioso y no es un reflejo de las intenciones reales de sus integrantes. La película se la roba Michael Fassbender en su interpretación del androide David, quien es la verdadera columa vertebral del filme, todo gravita alrededor de él y las mejores escenas de la película lo tienen a él como elemento conductor de la trama. Noomi Rapace muy desvanecida, quizás no fue la mejor opción para el papel de Elizabeth Shaw, aunque quizás el error sea nada más en el tono que le dio a su actuación. Charlize Theron triunfa con las pocas líneas que le son otorgadas cómo Meredith Vickers, de la cual no queda claro si su naturaleza sintética tiene que ver más con su personalidad o si en realidad es un androide más de la tripulación. Guy Pearce se pierde en el maquillaje, el cual no es nada meritorio para lo que tiene que representar cómo un hombre viejo y acabado, no hay destellos de genialidad ni transmisión de emociones por su trabajo.  El resto del elenco desperdiciado, no brilla y sin embargo logra restar a la credibilidad en general de ‘Prometheus’.

prometheus-reviewAl no lograr alcanzar la masa crítica suficiente cómo para llenar los espacios vacíos en el cánon fílmico del xenomorfo, ‘Prometheus’ no se convierte en la Piedra de Rosetta que pueda explicar los grandes enigmas de la franquicia de ‘Alien’; preguntas básicas cómo ¿quién es el “space jockey”?, ¿de donde viene la nave estrellada en LV-426?, ¿cómo es adquirido el conocimiento previo de la existencia del xenomorfo por parte de la compañía Weyland-Yutani? y muchas más, no son respondidas en su totalidad y peor aún, son remplazadas por otras incógnitas que en lugar de contribuir a engrandecer la narrativa del filme, la socavan al debilitar los pilares sobre la cuales se yergue. Y aunque Rogert Ebert le otorga a ‘Prometheus’ la máxima calificación, al final nos quedamos con más preguntas que respuestas, las cuales no son suficientes para justificar y explicar de manera natural la existencia del xenomorfo. La plausibilidad en el argumento de la cinta está en tela de juicio y se convierte en una maraña de clichés de otros filmes; en lugar de crear nuevas formas narrativas y convertirse en el referente para una nueva generación de espectadores, ‘Prometheus’ emplea fórmulas que ya hemos visto en los mismos filmes que fueron influenciados a su vez por ‘Alien’.

Analizando y desmenuzando a ‘Prometheus’, he llegado a la conclusión de que considerándola teóricamente cómo un producto totalmente ajeno al universo creado a partir de ‘Alien’ y sus secuelas, Ridley Scott logra un trabajo medianamente bueno, el cual se devalúa al intentar situarla como pieza fundamental dentro de la franquicia. Vale la pena verla y que cada quien saque sus propias conclusiones, pero yo no puedo dejar de compararla contra lo único que puede ser confrontada, con Ridley Scott y su capacidad enorme de crear proyectos más grandes que él mismo.

@filmc3ption