Harry Potter: la Star Wars de la Generación 2.0

“Kubrick never explained the ending to us, or what his intentions
were. H
e didn’t intend for it to be a predictable film.
Keir Dullea (talking about 2001: An Space Odyssey)

No se preocupen, en este post no voy a publicar spoilers y tampoco les voy a platicar la película, así que pueden leer con toda confianza. Para los fans from hell de las novelas, no pienso ahondar en la interminable lista de imperfecciones, omisiones y cambios en el proceso de llevar a la pantalla el material original de los libros de J.K. Rowling (cabe mencionarles que no he leído uno solo de ellos). Trataré de apegarme única y exclusivamente a lo que significó como experiencia fílmica, en estos casi 10 años desde la primer película, el fenómeno de Harry Potter.

Me alejaré de la tentación a comparar la mitología de Star Wars con la Harry Potter, sencillamente por que ambas recurren y toman prestados imágenes, conceptos y personajes de The Lord of the Rings; tampoco haré una comparación entre la narrativa de Rowling y la de Tolkien, ni en los elementos que nos han repetido una y otra vez, reafirmando la historia fantástica que nos es contada desde tiempos inmemoriables: la lucha entre el bien y el mal. Todo lo anterior pertenecerá a otro post. 

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Hay que reconocer que en el proceso de contar una historia, siempre hay que tener extrema precaución con el desenlace final, cuando se levanta el telón para revelar el tercer y último acto, el camino que nos fue indicado por las migajas de pan, se convierte en la mesa en donde se mezclan e interactúan todos los elementos: los personajes implosionan, los nombres se convierten en héroes y en villanos, mientras que otros alcanzan la redención. Es en este momento crucial, en donde entendemos todos los ingredientes que han sido parte de la mezcla y que por fin, muestran su importancia, tanto en el momento  como en la cantidad con los cuales fueron incorporados dentro de la receta.

A juicio muy personal, el planteamiento de Harry Potter lo conformaron las primeras dos películas, el conflicto abarcó de la tercera a la quinta, y el desenlace abarcó los últimos tres filmes. La saga del jóven mago siempre fue de menos a más, el punto más álgido fue ‘The Prisoner of Azkaban’ (considerada por la crítica como la segunda mejor película de la serie). Aquí es justo hacer una pausa, para considerar brevemente lo difícil que es adaptar al formato de cine, toda un compendio de libros que han vendido millones de copias en todo el mundo (y lo seguirán haciendo), sin defraudar al público que se ha tomado la molestia de leerlos. Ya en su oportunidad podré desmenuzar que tantó se ganó o se perdió en dichas adaptaciones. No por eso el producto fílmico ha sido malo, los fans en todo el mundo se han encargado de darle su visto bueno, (incluyéndome por supuesto), como manifestación cinematográfica, la saga de Harry Potter ha sido un éxito rotundo.

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Pero soy un fan de medio tiempo: nunca me he disfrazado, no soy dueño de ninguna de las ediciones de los DVDs, no tengo una playera o cualquier otro producto de consumo relativo a Harry Potter, tampoco soy un experto de la mitología de su universo mágico, mucho menos recuerdo con exactitud los nombres de todos los personajes y las fórmulas de los hechizos. Yo soy fan de las películas de Harry Potter, no del mundo de Harry Potter, hasta ahí llega mi nivel de aceptación del personaje; sus filmes me han hecho sentir todas las emociones que cualquier otra película ha conseguido: lograron entretenerme.

Sin embargo, conozco a varias personas que son todos unos eruditos y expertos en el tema, mis respetos para todos ellos. Los entiendo, por que yo soy “fan from hell” de Star Wars, es lo que me logró conquistar, es lo que le tocó a mi generación; me pregunto si los “potterianos” alguna vez llegarán a odiar a J.K. Rowling, me pregunto si ellos se sentirán defraudados cuando el universo de Harry Potter se convierta en algo tan grande, que ni su creadora pueda contener o limitar.

Siete libros, ocho películas, las cuales han recaudado en taquilla a nivel mundial USD $6,847,655,142 (hasta el momento), son los números que convierten a Harry Potter en la franquicia más exitosa de la historia; gracias J.K. Rowling. A mí el final de la odisea del mago con la cicatriz en la frente, no me queda a deber nada. ¿Y a ti, querido lector?